viernes, 26 de octubre de 2012

El Árbol de la Quina, especie nativa del VRAEM


En el Escudo Nacional del Perú, aparecen los símbolos de los tres reinos de la naturaleza, en el lado derecho superior se encuentra el árbol de la Quina o Cascarilla, que simboliza nuestra riqueza en el recurso vegetal del país. También integran el Escudo Nacional, la Cornucopia y la Vicuña.
Irónicamente la Quina es una especie forestal que viene desapareciendo en nuestro territorio nacional por muchas razones: deforestación, tala ilegal, agricultura migratoria, quemas periódicas, desconocimiento, entre otros. A pesar de ser considerada mundialmente como salvadora de la humanidad ante las fiebres recurrentes de malaria o paludismo -enfermedad que reinó imperturbablemente durante  casi dos siglos- hoy la Quina se halla casi extinta.
El uso de los beneficios de la Quina, se remonta desde la época pre inca, llamándolo quinquina o corteza de las cortezas. Esta corteza era macerada en chicha de maíz para tratar infecciones, inflamaciones, fiebres y dolores. Los españoles lo maceraban en aguardiente o vino -"vino quinado"; posteriormente fue utilizado como infusión, luego administrada en polvo, píldoras o extracto.
En la época de la Colonia, el Padre Antonio de la Calancha (1,584 - 1,654), hizo mención por primera vez en su obra “Crónica Moralizadora de la Orden de San Agustín en el Perú” sobre el árbol que cura las fiebres, nombre usado por los indígenas peruanos desde tiempos muy remotos.
El nombre de Cinchona deriva de Chinchón, que corresponde al título de la Condesa Chinchón, Doña Francisca Enríquez de Rivera, esposa de Don Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, IV Conde de Chinchón y XIV Virrey del Perú. La Condesa de Chinchón, se salvó de morir de paludismo gracias al árbol de la Quina (1638 a 1639), proporcionado por un cajamarquino. El propio Virrey llevó a Europa éste producto natural (1640), para los análisis químicos y resultó que contenía un polvillo blanco que es la "quinina", luego también llamado polvos de la condesa, polvos del cardenal Lugo, polvo de jesuitas y árbol de la vida.
Desde entonces y principalmente durante los siglos XVIII y XIX, las selvas montañosas del Perú, Bolivia y Ecuador, fueron explorados y luego arrasados.
Durante la Segunda Guerra Mundial, las demandas de la corteza del  árbol de la Quina, fueron enormes, llegándose inclusive a destruir los bosques hasta extremos increíbles, reportándose cerca de 7.75 millones de libras de los cuales 4 millones (52%), correspondieron a nuestro país
Árbol de la quina de 12 m. de altura y 23 cm. de diámetro, ubicada en una parcela agroforestal asociada alcultivo del café, en la comunidad de Villa Esmeralda a 1.350 m.s.n.m., distrito de Kimbiri - Cusco (VRAEM).
EL ARBOL DE LA QUINA O CASCARILLA, PRESENTE EN LOS BOSQUES DE NEBLINA DEL PERÚ
El árbol de la quina o cascarilla, está representado en los bosques sub andinos del trópico peruano (600 a 1300 m.s.n.m.), por 17 especies del género Cinchona, perteneciente a la familia botánica de las Rubiáceas.  
Es un árbol de aproximadamente 12 a 15 metros de altura y tiene de 20 a 25 centímetros de diámetro, presenta fuste recto, su corteza externa tiene lenticelas pequeñas y es de color marrón oscuro, la corteza interna es blanquecina y amarga.
Las flores se presentan en racimos compuestas de 4 a 6 cm de longitud cargadas de numerosas flores. Cada flor es pequeña de unos 2 cm. de longitud, caracterizada por una corola tubular, presenta 5 pequeños estambres y un sólo pistilo.
Los frutos miden 1.5 cm a 4 cm de longitud, son oblongoides y se abren desde la base en dos tapas o valvas; las semillas son diminutas y muy numerosas.
En el país, se encuentra en los departamentos de Cajamarca (Jaén-San Ignacio), Pasco (Oxapampa), Puno (Sandia, San Juan de Oro), Amazonas (Chachapoyas), Huánuco (Huamalies, Río Monzon), Junín (Satipo), Cusco (Valle Urubamba) y VRAEM (Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro), San Martín (Tarapoto).
El  árbol de la Quina, se distribuye predominantemente en ceja de selva y selva alta, en sistemas ambientalmente complejos, aparentemente muy vulnerables en sus componentes naturales, ecológicos, sociales y culturales, en clima generalmente cálido y húmedo, con precipitaciones abundantes y persistentes y nubosidad casi todo el año.
Actualmente, su hábitat se ha convertido en uno de los ecosistemas más amenazados por el hombre, haciendo que desaparezcan los pocos árboles que aún quedan.  Se trata de una especie forestal en peligro aparente por la deforestación, tala ilegal, incendios forestales y la ampliación de la frontera agrícola.
Asimismo, un alto porcentaje de especies nativas de flora y de fauna se encuentran desprotegidas y con el riesgo de que se extingan, tales como el diablo fuerte (única conífera del Perú), así como muchas orquídeas, líquenes y bromelias. Lo mismo sucede con la fauna, como: el gallito de las rocas o tunqui, el oso de anteojos, la sachavaca, primates, samaño (majaz), entre otros.
REELICTOS DEL ARBOL DE LA QUINA EN EL VRAEM
El árbol de la Quina, se encuentra en los bosques de neblina del VRAEM (con características de altos niveles de humedad generados por la captación de niebla, importantes en el mantenimiento del ciclo hidrológico y la provisión de agua en las partes bajas de las microcuencas), en los distritos de Llochegua, Ayna, Santa Rosa, Sivia, San Antonio (parte de la selva de Ayacucho); Pichari, Kimbiri y Vilcabamba (parte de la selva del Cusco).
La topografía, está enmarcada entre fuertes pendientes, lo que ha condicionado la evolución de muchas especies nativas de flora y fauna, entre ellas figura el árbol de la Quina, el diablo fuerte (única conífera del país), el gallito de las rocas, el oso de anteojos, entre otros. Lamentablemente, dichas especies, se encuentran en vías de extinción.
En el VRAEM, se estima que existan cerca de 3 a 4 especies del género Cinchona (árbol de la Quina): Cinchona pubescens, C. micrantha y C. officinalis
Cabe mencionar, que la madera del árbol de la Quina presenta buenas propiedades físico-mecánicas, de textura media (0.58gr/cm3), fácil de trabajar, empleada en mueblería y estructuras, presenta un color rosado. Su madera, es utilizada para dinteles en su estructura de las casas; así como para la construcción de mesas y sillas. Lamentablemente, los pobladores de la zona rural lo utilizaban mayormente para leña por su alto poder calorífico y simplemente lo quemaban.
Las comunidades nativas presentes en el VRAEM, Asháninkas, Machiguengas y algunos colonos utilizan su corteza contra la anemia, debilidad general, males hepáticos y como reconstituyente. Asimismo, se reporta su uso para reconfortar los nervios, restablecer la digestión, fortifica la debilidad de los intestinos, combate la gastritis, en los dolores periódicos de la cabeza (jaqueca), destierra los efectos escorbúticos y gangrena, algunas personas le atribuyen propiedades anti cancerígenas.
La fenología en el VRAEM, reporta la floración y fructificación entre los meses de Junio a Octubre (es conveniente cosecharlas, cuando se encuentran en el árbol para poder propagarlas).
Las semillas pierden rápidamente su viabilidad y deben de ser almacigadas inmediatamente luego de obtenidas. La germinación se inicia de 2 a 3 semanas de la siembra, se repica cuando las plántulas tienen una altura de 5 cm. de altura.
El distanciamiento sugerido para las plantaciones con fines de producción para el uso de la corteza es de 1.5 cm x 1.5 cm., iniciando su cosecha a los 3 años de acuerdo  a la calidad de sitio donde se encuentre la plantación, con una cosecha final a los 8 a 12 años, que es la edad en la cual los árboles alcanzan la mayor concentración del alcaloide en la corteza.
Fuste del árbol de la quina, donde se observa, que ha sido desprovista parte de su corteza, para ser usada con fines medicinales: infecciones, inflamaciones, gastritis, fiebres, dolores de cabeza (jaqueca), reconforta los nervios, algunas personas le atribuyen propiedades anticancerígenas.    
COMO RECUPERAR Y CONSERVAR AL ARBOL DE LA QUINA, EN EL VRAEM
En el VRAEM, estamos perdiendo especies de gran valor simbólico y comercial, como el árbol de la Quina, el diablo fuerte (única conífera del país),  aceite maría, quinacho, nogal, caoba, uña de gato y numerosas epifitas como las orquídeas y bromelias, entre otras especies de flora y fauna nativas.
En las últimas décadas, el ámbito del VRAEM no ha sido motivo de estudios dendrológicos, botánicos, ni de fauna silvestre de parte de investigadores, por presentarse problemas de carácter político - social (narcoterrorismo). Razón por la cual es que se conoce  realmente poco, sobre el patrimonio genético de las especies.
Es sin duda, el ámbito selvático menos conocido del país; de allí la necesidad de realizar estudios de identificación de especies nativas de flora y de fauna. Análogamente, la biodiversidad del VRAEM, puede compararse con una biblioteca natural en la que la mayoría de los libros aún están por abrirse; para ello requerimos de buenos bibliotecarios y buenos lectores, destruirla significaría cerrar posibilidades de desarrollo a futuro.
Considerando la problemática ya descrita, amerita la necesidad de aunar esfuerzos y voluntades entre todos los sectores, instituciones privadas u organizaciones sociales de base, gobiernos locales y regionales, para coordinar la recuperación - conservación de nuestros recursos naturales, a fin de garantizar una adecuada calidad de vida a la presente y futura generación del VRAEM.
A continuación, podemos señalar algunas acciones para recuperar y conservar los recursos naturales en el VRAEM:                    
1.       Conservación in situ (banco de germoplasma), mediante la creación de unidades de conservación en las jurisdicciones de las municipalidades, en las zonas de las partes altas y medias de las unidades hidrográficas (microcuencas), donde se encuentran especies de flora nativa como: el árbol de la Quina (árbol simbólico), diablo fuerte (única conífera del país), aceite maría, quinacho, cedro, nogal y especies de fauna como el gallito de las rocas o “tunki” (ave emblemática del país), el oso de anteojos, diversos primates, entre otras especies.
2.       Elaborar proyectos de reforestación con especies forestales nativas, como el árbol de la quina, diablo fuerte, nogal, cedro, etc., en sus respectivos pisos ecológicos y técnicas adecuadas de recolección, almacenamiento de semillas de acuerdo a su fenología, manejo adecuado de las plántulas en vivero, plantación definitiva con el tamaño apropiado (30 a 50 cm de altura), distanciamiento, lugar y manejo adecuado.
3.       Realizar una cruzada en el VRAEM para propagar al árbol de la quina, entre otras especies nativas.
4.       Fomentar el conocimiento sobre la importancia de los ecosistemas donde se encuentran las especies forestales endémicas del VRAEM, la conservación de los bosques no podrá cristalizarse mientras la población no comprenda las riquezas que se están perdiendo y ello requiere educación.
5.       Realizar un inventario forestal en el ámbito del VRAEM, para evaluar su situación general.
6.       Elaborar una estrategia forestal de acuerdo a las características biofísicas del VRAEM.
7.       Monitorear los procesos de degradación eco sistémico y restauración ecológica.
8.       Mayor y mejor control, vigilancia y administración forestal por parte de los diferentes actores forestales, promoviendo la conformación de los comités de gestión de bosques.
9.      Fortalecer la capacidad institucional ambiental tanto de organizaciones gubernamentales como no gubernamentales dedicadas a la fiscalización ambiental, investigación, conocimiento y transferencia tecnológica de la biodiversidad, la ecología y biología de las especies de los bosques de neblina que aún no está completa, la búsqueda de la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales hoy amenazados por las acciones del ser humano.
                                       
                     Ing. Forestal Alejandro Gómez Silvera
Responsable de la Unidad de Gestión Ambiental y Recursos Naturales
                        Gerencia de Desarrollo Económico y Ambiental
                                    Municipalidad Distrital de Kimbiri

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