
Pero la necesidad puede más, por eso la gente se aventura a cruzar semejante río, sorteando los árboles que lleva con él; tienen que cruzar de Sivia (Ayacucho) a Pichari (Cusco) por este medio, de lo contrario tendrían que hacer un viaje hasta San Francisco (Ayacucho) y cruzar a Kimbiri (Cusco) que ocasionaría más de 1.45 hrs, sin contar con el gasto de pasaje y co las personas que vienen de lugares mucho más alejados.
Ya no hay carreteras y los sembríos de cacao, frutales y maíz, ahora son alimento del agua.
Incluso los más temerosos le piden a Dios que los proteja y los lleve a salvo a sus destinos.
Todos los años sucederá lo mismo, quién sabe cómo será el próximo o tal vés como decian las mamitas en el carro "chay chacrakunaqa mayupa purisqampim y lliutam apanqa" (las chacras están por donde alguna vez pasó el río, y volverá a su cauce llevándose todo)